A Luis Espallargas, huella y pasión

Este calvario que acabamos de transitar se me antoja más largo. más doloroso que nunca. Te dijimos adiós cuando parecía que nunca habría noche, que la nube que consumió tu corazón nunca llegaría. Un calvario que no era urgente
pero que nos aprisionó con su verdad soledad. Ya no nos quedaron horizontes que compartir.


Luis, nuestro Luis: nos quedamos con la calma que nos propone tu recuerdo. Imaginamos que es hermoso camino el que nos queda por recorrer. Eso y vivir lo que la vida nos ha guardado.


Sabemos que otra vez está aquí el vacío blanco, pero tus palabras son como la mañana esperada y aunque el día de tu adiós fue rebelde porque nació contra la esperanza que ayudaste a construir tu voz amiga no nos deja. Se mantiene el asombro de tu ausencia pero permanece la plenitud de la luz anhelada.


Luis, amigo, sendero de pasión. Sé nuestro corazón eterno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *