Aprender, crecer, convivir

(Publiqué este artículo en Heraldo Escolar el miércoles, 26 de septiembre de 2018)

   Un congreso (de innovación educativa) es lugar de aprender, sitio de crecer, momento de convivir. En él las palabras se convierten en navíos que navegan mares interminables y a bordo de ellos vivimos experiencias para reflexionar.

   El pasado fin de semana se celebró en Zaragoza el II Congreso Internacional de Innovación Educativa y si bien ya se han presentado las conclusiones que conforman y confirman una firme voluntad de transformación, propongo las opiniones e impresiones de un asistente que lo vivió desde dentro.

   La exquisita organización fue fruto del esfuerzo de un magnífico equipo formado por las Direcciones Generales de Innovación y de Formación. Se cuidaron todos los detalles y se hizo buena la idea de cuidar a la comunidad.

   Subrayo la sensibilidad de la mirada artística en el acto inaugural y comparto el acierto en la elección de los temas centrales, como así comprobé hablando con decenas de congresistas. La emoción en el aprendizaje (Mar Romera), la transformación de espacios (Rosan Bosch) y la innovación educativa (Alfredo Hernando) entre otras y otros  conmovieron al auditorio y agitaron las claves del debate.   

   Un logro fue también la simultaneidad de propuestas. Se desarrollaron a la vez ponencias semiplenarias, talleres y experiencias de centro. Distingo por su calidez las experiencias en las que participaron juntos profesorado, alumnado y familias, muestra de que la idea de comunidad educativa es razón de futuro.

   Por último, subrayo la acción “Visual Thinking”, con unos documentos que reflejaron el espíritu de los ámbitos visitados en un imaginativo ejercicio de síntesis.

   Con las luces apagadas, el lunes las aulas volvieron a brillar al calor de la pasión por la educación.   

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