Apuesta por la innovación (Heraldo Escolar).

(Publicado en Heraldo Escolar el 2 de diciembre de 2015)

   La palabra “innovación” es a la educación lo que el término “cambio” a la política. No hay educador que se precie que no añada a su práctica la idea de que su labor es, ante todo, innovadora. Añadamos unas gotas de precipitación y algunos gramos de admiración por lo ajeno y tendremos el escenario propicio para que en la sala de profesores se debata sobre los cambios que debemos acometer.

   Cada semana se pone encima de la mesa una avalancha de conceptos e ideas que nos empujan a tomar decisiones que a veces chocan con nuestro actual estilo de vida y nos echamos en los brazos de la hiperactividad innovadora. No es extraño que a un centro lleguen, en una misma semana, dos propuestas metodológicas “innovadoras” que mezclan, no agitan y cuya presencia en ocasiones produce dispersión frente a la reflexión.

   Ese loable afán por trasladar a los grupos docentes la necesidad de innovar no siempre se traduce en procesos reflexivos que permitan cohesionarlos y consolidarlos. Echamos en falta recorridos pausados, en los que haya momento y lugar para el encuentro, el intercambio, el conocimiento del otro y la aceptación de la existencia de la otra orilla.

   apuesta_innovaciónDesde luego apostamos por la innovación. Lo hacemos empujados por el compromiso con la vida y porque creemos que en la escuela la auténtica innovación es el amor. Sin embargo esa apuesta no es a todo o nada, sino que debería tener como principal actor al grupo.

   No hay primera persona del singular que resista ninguna iniciativa. Si vamos a viajar, proponemos hacerlo juntos y sugerimos incluir en el equipaje común, en primer lugar, el acuerdo en la necesidad de innovar. Después habrá que propiciar el debate sosegado, asentado en un sentido compartido de permanencia. Si todo eso se ha dado, diseñaremos un proceso que deberá permitir que el grupo se sienta actor protagonista de su futuro.

   La innovación se matriculará entonces en nuestras escuelas. Lo hará cuando la comunidad que decide transformar su destino no tenga miedo al cambio y cuando, además, sepa interpretar mejor lo que hay que hacer en cada momento. Apuesto que al menos en esto estamos de acuerdo.

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