Cavilar la innovación (Heraldo Escolar)

(Publicado en Heraldo Escolar el 15 de noviembre de 2017)

Hablemos de innovación educativa

   ¿Asistes con frecuencia a congresos, jornadas, encuentros y/o seminarios? ¿Te sabes de carrerilla los nombres de los líderes de opinión pedagógica más mediáticos? ¿Retuiteas todo lo que cae en tu cuenta relacionado con nuevas metodologías? ¿Le das al me gusta correspondiente cada vez que el referente de turno escribe en su muro? In other words: ¿eres un docente innovador?

   Esta “intro” es una cariñosa broma con la que pretendemos desacralizar algunas verdades más o menos aceptadas que se han instalado en nuestro imaginario educativo.

   Tras la celebración del I Congreso Internacional de Innovación Educativa  varias cuestiones quedaron escritas a tiza y tinta en la pizarra o la pantalla de cada uno de nosotros y las resumimos así.

¿Qué es para ti la innovación educativa?

   Innovar es mejorar el sistema; el alumnado, el profesorado y las familias son un único equipo; la tecnología es parte de la vida; contenidos y emociones son una sola verdad; el aprendizaje cooperativo propicia un aprendizaje social; el pensamiento artístico llama a la puerta; las administraciones educativas han de comprometerse con los procesos
innovadores; los currículos deben ser flexibles y el profesorado es necesario para conectar al alumnado con la vida.

   innovaciónMuchos firmamos lo hasta aquí escrito. Sin embargo, nuestra sociedad está enredada en una maraña que a veces impide que el proceso innovador sea, efectivamente, transformador.
   Quizás haya que dar algún paso más. Por ejemplo, convenir que la innovación educativa, para que cumpla su verdadero papel, tiene que contribuir en la construcción de una sociedad más justa.
   No hablamos de aceptar cualquier iniciativa novedosa para que le apliquemos el adjetivo “innovador” sin más. No hablamos de este tipo de actuaciones a corto plazo que acaban siendo decisiones superficiales. Hablamos de un movimiento protagonizado por los docentes.

   Tedesco propone “introducir en la cultura profesional de los docentes un compromiso mucho mayor con los resultados de aprendizaje de sus alumnos y con los valores de justicia social, solidaridad y cohesión”. Entonces, más allá de modas y metodologías, podríamos acordar sin reparos que innovar es, en efecto, buscar en nosotros mismos. Y
encontrarnos.

2 commentarios

  • Suscribo y comparto este artículo, punto por punto, coma por coma…
    Desde esta sencilla y clara introducción podemos llegar a un consenso en el centro sobre qué educación y empezar a mejorar profesionalmente como docentes para aporatr cada uno lo que llevamos en la mochila y nos funciona… para que el centro avance y el alumnado aprenda más y mejor. No hacen falta muchas más fundamentaciones pero sí el compromiso profesional de empezar a «HACER» TODOS JUNTOS. Un saludo, amigo.
    A ver si un día compartimos reflexiones en torno al Seminario Atlántida referido a mejorar la capacidad profesional docente para mejorar el centro avanzando en esa idea-fuerza de una educación transformadora para aprender todos más y mejor.
    Gracias Juan Antonio.

  • Me gusta la diferencia que estableces en este artículo entre innovar y transformar. Hemos de dar el paso de lo superficial a lo profundo y esa tarea depende de cada uno de nosotros, los docentes, y del compromiso de los equipos de docentes en los centros educativos.

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