El ministro Wert, ley y arena.

El ministro Wert, ley y arena.

   Corren malos tiempos para la comunicación. Y para el entendimieno. Nuestro ministro de Educación ha vuelto a ser protagonista en los medios de comunicación y eso es lo peor que le puede ocurrir a un responsable cultural y educativo. Aquí se podría aplicar la máxima arbitral: si el colegiado del partido consigue pasar desapercibido eso querrá decir que su arbitraje ha sido bueno, por lo que en el caso que nos ocupa la lectura es sencilla.

José Ignacio Wert es un hombre al que le gusta dar titulares a la prensa («Soy como un toro bravo que se crece con el castigo»), en el peor sentido de la palabra. Con ser un ciudadano culto, ilustrado y con una propuesta cuando menos digna de debate, apuesta en ocasiones por una puesta en escena que dificulta que un tema tan importante y que despierta tantas sensibilidades como es la Educación se convierta en motivo de tertulia en la que el brochazo grueso es el estilo predominante.

   Puedo asegurar que la Comunidad Educativa no está pasándolo bien. Lawert01 incertidumbre, la escasez de apoyos tanto sociales omo institucionles y la soledad en la que desarrollan en muchos casos su labor los maestros y maestras españoles están provocando su desánimo y su frustración, así que no están en las mejores condiciones para comprender los chascarrillos del señor Wert, que se atribuye méritos propios de otros foros que no los salones del Senado para alardear de su bravura y su fortaleza.

   Respeto el discurso del ministro, trato de comprender sus propuestas y acercarlas al día a día. Considero que hay aspectos que, aunque no comparto, tienen su razón de ser y podrían ser hasta dignos de contraste, pero también digo que echo de menos la altura de miras, la calma y la gran capacidad de diálogo de Ángel Gabilondo, anterior ministro de Educación con el que en una ocasión pude compartir un par de minutos e intercambiar algunas frases, amables y lúcidas, sobre, por ejemplo, bilingüismo en la escuela. ¡Tan lejos su discurso de las frases cortas y contundentes!

    La Educación es tan importante que cuando hablemos de ella propondremos que se merece que todos pensemos en profundidad,  reflexionemos con calma y, sobre todo, deseemos entender al otro,  ponernos en su lugar, acercarnos al corazón de quien no piensa como nosotros. Esos principios son buenos y creo que es por ahí por donde debemos empezar, sabiendo que aunque lo más importante es el fin, las maneras también lo son.

   Por todo lo escrito, sería deseable que todos nos preguntásemos si los recortes de recursos estatales que está sufriendo la escuela pública no van a acabar por desterrarla a un papel secundario, olvidando que en la historia reciente de España su presencia en la sociedad ha ido mucho más allá de lo que ahora se entiende como eficacia en el mercado. Pues lo lógico y lo razonable y lo que un ciudadano de una sociedad democrática como la nuestra debe defender es utilizar la mayor cantidad de recursos estatales para los servicios estatales, algo, que por desgracia, estamos empezando a ver que está dejando de ser.

Mañana, sábado: «Los colegios y los resultados educativos»

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