"El Pispotero" número 100.

   pispotero02«El Pispotero», el periódico escolar del colegio «El Justicia de Aragón», de Alcorisa, ha cumplido su número 100. Cien latidos acompasados a la vida de una escuela que nace cada día al futuro con la mirada limpia y el corazón por bandera.

   Es admirable el trabajo de los maestros y maestras de este colegio, coordinados por Conchita Iranzo, que cada dos meses plantan en la calle de la Educación, nº Todos, un precioso árbol de palabras e imágenes que los escolares riegan con su esfuerzo y deseos de aprender. Un periódico escolar que ya es, sin duda, la crónica de los últimos veinte años a través de la vida del centro educativo de un pueblo, Alcorisa, modélico en su deseo de progreso y su anhelo de futuro.

   Cien números, cien rutas al mañana que nos invitan a creer que merece la pena que el mundo sepa que «El Pispotero» es una experiencia excepcional en el panorama educativo aragonés, pues presenta algunas características dignas de mención que a la orilla de este mar de palabras vamos a relatar.

   En primer lugar es una propuesta que ha mantenido un pulso sostenido a lo largo de dos décadas. Cada dos meses, sin faltar ni una sola vez, sale a la calle y lo hace como «suplemento» de BALCEI, el periódico local de Alcorisa. Esta circunstancia le otorga un mayor valor, pues al ser así se convierte en un producto memorable, coleccionable y hasta encuadernable en nuestras bibliotecas y en nuestra memoria.

   En segundo lugar, al tratarse de una publicación nacida en enero de 1995, con veinte años de vida, la consideramos un testigo privilegiado de nuestra historia local de final y principio de siglo, lo que hace de él un objeto de estudio e investigación.

   En tercer lugar constituye una herramienta expresiva de primera magnitud de toda una comunidad. Se cuentan por centenares los escolares, hoy muchos de ellos ya padres de nuestro actual alumnado, que han participado directamente como cronistas de su presente. Eso hace que «El Pispotero» sea muy querido, pues muchos hemos escrito en sus páginas y en ellas hemos dibujado nuestra visión del mundo.

   En cuarto lugar destacamos la inapreciable colaboración del ayuntamiento de Alcorisa en su publicación. En definitiva, la colaboración de todo el pueblo. En los inicios eran cuatro páginas pero hoy, y desde hace varios años, son doce y su financiación es una apuesta muy firme y destacada del municipio por la educación y la expresión libre y democrática.

   Y en quinto lugar la importancia de tratarse de una propuesta educativa que se lleva a cabo en el aula común, en la práctica diaria. No es algo extraordinario en la escuela, sino una acción cotidiana y muy bien encajada en el día de día del colegio. Eso le da una dimensión extraordinaria, pues quiere decir que forma parte de la cultura del centro y esta no se entendería sin «El Pispotero».

   Son cinco pinceladas de lo que supone nuestro periódico escolar en la vida del colegio y en la vida de Alcorisa. Y esa alma pispotera ya la soñamos cuando en el número dos, allá por Marzo de 1995 escribíamos este ilusionado párrafo que anunciaba lo que veinte años después seguiría siendo una de nuestras alegrías: «El Pispotero, ese pillín».

   «El Pispotero» es un día de fiesta en medio de dos exámenes. Es media hora de recreo extra. Es una ausencia del profe más profe. Es un bocata de juerga entre dos platos muermo. Es la más intensa de de las historias inventada por un puñao de «onces años». Es un guiñote que va de arrastre cuando nadie tiene triunfo. «El Pispotero es un gol por toda la escuadra cuando ya ha sonado la sirena. Un «sufi» cuando no has estudiado. Un viaje a los ojos de tu chica o de tu chico. El más guapo de los periódicos, porque va en medio del Balcei, que es su primo de Zumosol y le presta veinte duros para ir a los «futbolos» y luego no se chiva de que no has hecho los deberes. «El Pispo» siempre pasa el balón y nos invita a chucherías cuando es su cumple. Sabe chistes verdes que nos cuenta cuando ningún mayor nos oye. «El pispotero» es colega y nos deja su consola, no como otros que yo me sé. O dea, que mola tener un amigo como él. Yo, desde luego, soy de su peña».

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