Familias que educan (Heraldo Escolar)

Winnicot afirma: “La vida es un camino de la dependencia total a la independencia total” y Vallet postula: “Para crecer, el niño necesitará asumir constantes desprendimientos”.
   Escribo sobre familias educadoras porque aún creo, como Fromm, que amar es un arte. Y si educar es amar, nos convierte en sujetos de aprendizaje de la teoría y de la práctica.
   La familia educa y en ese proceso se necesita el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento.
   El cuidado, que es es atención a sus necesidades básicas y respuesta a sus inquietudes. La responsabilidad, como construcción de modelos edificantes y positivos. El respeto, eje de las relaciones personales. Y el conocimiento, herramienta de cercanía, de posibilidad de entendernos en el otro.
   La familia es comunidad; la escuela es comunidad; el pueblo, el barrio son comunidad. Hay acuerdo en torno a esta realidad y por tanto es preciso encontrar un punto de encuentro sobre lo que entendemos por educar.
   La sociedad necesita pactos y uno de ellos es acordar qué principios, no tanto valores, naturales debemos transmitir en la escuela y en la familia. Así podremos llevar a cabo una buena acción educativa conjuntamente. La comunidad educativa puede ser el foro adecuado en el que hablar de estas cosas.  Las propuestas que de ellos salgan tienen que ser sencillas, conseguibles y, sobre todo, aceptadas por la mayoría.  Para que las familias se sientan  educadoras  dentro de una sociedad que también  educa.

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