Mala enfermedad nos encoge el alma.

   Mala enfermedad encoge el alma de aquella sociedad que hoy discute sobre el trabajo de los maestros. Rugosa es la fiebre de quien pone sobre la mesa la holgazanería de los profesores, actores de una farsa en la que siempre sujetan la sombra de la sospecha con hilos secos como la mentira. Mentirosos escalofríos se instalan en el espinazo de una comunidad cuando se hace necesario escribir en la soledad de la soledad textos que traten de explicar a quien no quiere entender que no hay peor caricia que la del verdugo cuando te pone el capuchón antes de ejecutarte.

Estos días los maestros son reos condenados antes de cometer un delito. Estos días se le ha hecho un favor infinito a la grieta que debe separar la verdad de la falacia.

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