La semana pasada me propuse llevar a cabo un sencillo juego explorador: durante un día rastreé las RRSS de varios centros educativos aragoneses. Recogí cuarenta y ocho informaciones que me acercan a los temas que les ocupan y me encontré con esto.


Detecté ocho actuaciones sobre el Día de la Ciencia en la Mujer y la Niña, siete flashes de movilidades europeas, seis secuencias sobre convivencia y educación emocional, cinco acciones formativas de docentes, cuatro prácticas educativas de aula, cuatro destellos en bibliotecas de centro, cuatro encuentros con creadores, tres dinámicas con familias, dos reseñas del Día de la Paz, dos informaciones sobre carnaval, una videopíldora sobre la realidad de un colegio, una celebración de un posible premio y una propuesta vinculada al emprendimiento.


De estos asuntos informan los centros, aunque tal vez no sean los que de verdad importan a sus protagonistas. Y no es una foto exacta, sino un leve reflejo de la vida que existe en el seno de unos ecosistemas fascinantes todavía desconocidos para la mayoría.
Quienes tenemos la fortuna de sentir su latido sabemos que hay mucho por conocer y casi todo por descubrir. Por eso vuelvo a escribir que la escuela es mensaje y mensajera a la vez y a insistir en la necesidad de elaborar relatos de centro nítidos y cálidos. Es preciso perseverar para hacer llegar nuestra realidad a la sociedad y hacer algo más que introducir mensajes en botellas que no sabemos qué orillas alcanzarán.

Juan Antonio Pérez Bello
japbello@gmail.com
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