Un territorio llamado Comunidad (Heraldo escolar)

(Publicado en @heraldoescolar el 31 de octubre de 2018) 

En el curso del II Congreso de Innovación celebrado recientemente en Zaragoza, tuve ocasión de conocer y tratar a Alfredo Hernando. Hablamos de muchas cosas y establecimos una suave corriente de simpatía. Exploramos los mensajes de su libro “Viaje a la escuela del siglo XXI” y ambos coincidimos en defender “la importancia de llamarse Comunidad”.

   En un momento en que vuelan muy alto los nombres propios, en que brillan desmesuradamente los personajes en singular, nos invitamos a la reflexión. Porque estamos convencidos de que el cambio educativo, si se tiene que producir, lo será de forma global, siendo la comunidad la protagonista. Cuesta que esa convicción se instale en nuestra cultura, más dada a los personalismos que al esfuerzo común y a ello no contribuyen, precisamente, todas esas iniciativas que pretenden reconocer la valía y el trabajo de docentes más que de proyectos.

   Se trata de poner en valor las ideas en plural y, como dice M. M. Santos, procurar cambios esenciales como que el alumnado sea de todos, ya no de un tutor o tutora, así como abandonar el concepto “mi clase” para vivir la corresponsabilidad en su progreso. El docente solitario no transforma un centro y lo importante es propiciar que los modelos de centro se puedan replicar.

   Recordemos que cuando la escuela española ha logrado caminar hacia la modernidad ha sido cuando ha creído en la construcción de espacios y momentos para el encuentro. Así fue ya en los años 70, con la Ley General de Educación y continuó en los 80, con la creación de los CPRs. Y así hasta nuestros días, cuando la llama de la mejora, la renovación y la evolución permanece viva. Y el convencimiento de lo importante que es la existencia de redes de escuelas innovadoras.

1 comentario en “Un territorio llamado Comunidad (Heraldo escolar)

  1. Sylvia

    Leí el libro de Alfredo Hernando hace un año. Lo tengo en mi librería como un pequeño tesoro. Las experiencias que cuenta me apasionaron.
    Yo también creo en la comunidad. De hecho, implemento el aprendiazaje cooperativo en mis intervenciones educativas. El grupo clase lo organizó en equipos de trabajo con la aspiración de que tomen conciencia de equipo y acaben convirtiéndose en pequeñas comunidades de aprendizaje. Aprendemos que lo importante son las ideas y las ideas son del equipo. El esfuerzo y la responsabilidad personal, la autorregulación del comportamiento, pedir ayudar y ayudar a los demàs, respetar las diferencias, ser generosos, … son, entre otras, las habilidades sociales que se van desarrollando trabajando en actividades con estructura cooperativa.

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