Una sociedad que emprende

   De un tiempo a esta parte la sociedad cuestiona a la escuela institución sobre si se debe fomentar la cultura emprendedora en el aula. Es un asunto de especial interés que conviene atender con claridad para no confundir conceptos. Además, debe permitir a las comunidades educativas actuar eficazmente en beneficio del aprendizaje del alumnado.

   José Manuel Pericles nos invita a distinguir entre cultura emprendedora y cultura empresarial. En este sentido se entiende la cultura emprendedora como una capacidad, una habilidad para generar ideas, desarrollar proyectos y ejecutarlos.

   Entonces, ¿quién es emprendedor? Según M. Masgrau, A. Forasté y S. Cros, es emprendedor «quien participa de asociaciones y organizaciones no gubernamentales y ayuda a llevar adelante proyectos transformadores (emprendedores sociales), quien desde dentro de un organismo – empresa, Administración pública, centro escolar – es capaz de crear y poner en práctica  iniciativas de mejora e innovación (intraemprendedores)». Y también es emprendedor «aquel artista, diseñador o inventor que cree en el valort de sus obras y hace lo posible para que lleguen al público«.

Estamos hablando, en todo caso, de fomentar actitudes antideterministas y de estimular la capacidad para tomar decisiones y actuar en consecuencia. Por el contrario la cultura empresarial se refiere a la capacidad de diseñar y poner en marcha negocios, lo que nos aleja del verdadero sentido del desarrollo de la competencia «Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor».

   En cualquier caso, es una evidencia que la implementación del emprendimiento en la escuela contribuye decisivamente a la transformación educativa.

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