Vuelta al Colegio abrumados y preocupados.

¿Por dónde empezamos?

Hoy es el día D para muchas familias. Los escolares vuelven a las aulas de unos colegios e institutos en los que se cuenta con menos recursos materiales y humanos. Esa es una circunstancia preocupante, pues se trata de una medida que afecta a la organización de los centros y altera los proyectos educativos de muchos de ellos.

Esas cosas no se hacen

Contra esa decisión, la de dejar de destinar varios miles de millones de euros a sostener el sistema educativo español, se ha movilizado una buena parte de la comunidad educativa al tiempo que se explicaba a la sociedad que los «recortes» iban a impedir un desarrollo adecuado de la práctica diaria en los centros de enseñanza españoles.

Explicar (mal) la vida con un par (de titulares)

   Ante esta Marea Verde que ya se ha convertido en la punta de lanza del descontento del profesorado el ministro Wert concedió ayer una entrevista a «Magazine», la revista dominical de «El Mundo» en la que expresa su comprensión por la inquietud que han generado sus decisiones y se muestra abierto al diálogo, pero al mismo tiempo pone el acento en los magros resultados que se han obtenido en los últimos años a pesar de haber sido una época en la que se ha incrementado el gasto en recursos más que «en ningún otro país de a OCDE», además de otras reflexiones cundo menos discutibles y que nos muestran antes al tertuliano que ha sido durante años que al experto en Educación que se supone debe ser un ministro del ramo.

¡Qué error! ¡Qué inmenso error!

   Lea el lector y saque sus conclusiones, pues lo que aquí nos importa es explorar lo que creemos debería la esencia del mensaje que explica por qué debemos estar preocupados. No porque reduzcan las plantillas, que sí. No porque haya menos dinero para Educación, que también. No porque en lo que va de mandato ni este Ministerio ni nadie que dirige los destinos de los Departamentos de Educación haya compartido con los ciudadanos ideas sobre cómo mejorar nuestra labor como maestros y profesores. O no sólo por eso. Lo que de verdad debería preocuparnos es que el Gobierno, cualquier Gobierno, haya decidido que invertir todos los esfuerzos necesarios, debidamente acordados entre todas las partes, para mejorar nuestro sistema educativo y desarrollar un serio apoyo a la investigación no son herramientas útiles para progresar.

Créanse que somos dignos de crédito

   Es muestra de ignorancia, de desconocimiento de la sociedad en la que vivimos. Es la prueba que necesitábamos para convencernos de que esta clase política primero elabora su argumentario y luego trata de explicar cómo es la vida, la vida de los demás, para que encaje perfectamente con las afirmaciones que nos regalan en entrevistas como la de ayer.

   Apostar decididamente por la educación es creer que sus trabajadores son capaces y que todos ellos llevan una vida entera poniendo ladrillos de afecto, esfuerzo y sabiduría en las mentes y los corazones de sus alumnos. Y he dicho una vida entera, que la Verdad no nació el día que ni este ni ningún otro ministro prendió la cartera de Educación con una Ley de Educación en sus entrañas. Otra más.

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