Hablemos de educación

En plena huelga de comedores, huelga la sinrazón.

   Bajan las aguas escolares turbulentas. «Troubled water», escribió Paul Simon hace casi cincuenta años para explorar el corazón del enamorado que le ofrece a su amada cobijo y calor. Y esas aguas, en forma de huelga de las trabajadoras de los comedores escolares, aportan trastorno y confusión y quienes sufren las consecuencias son los niños. Pero no sólo ellos.

   Quiero acordarme hoy de los Equipos Directivos de los colegios públicos en los que no se cumplen los servicios mínimos y que tienen que afrontar situaciones conflictivas de muy difícil asunción, sin apoyo externo, en la soledad del desamparo y con la dificultad añadida de no poder encontrar en sus compañeros la colaboración que éstos les ofrecen, pues se habla de «denuncias» en caso de producirse ésta.  Lo diré mejor: me acuerdo hoy de mi Equipo Directivo.

   Y acabo en seguida. Mi apoyo a estos compañeros que asumen su responsabilidad con una profesionalidad admirable y una capacidad de servicio que no les hace merecedores de la situación que están viviendo. Mi apoyo y mi palabra de aliento, el mismo que echamos en falta en estos días mezquinos y mediocres.

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