Trabajar en equipo, vivir en Territorio Acuerdo. Búsqueda que nos lleva al encuentro. La tarea educativa es un camino que necesita acomodarse en el esfuerzo común. En los centros no cabe la soledad; al menos la decisión unívoca, la reflexión oculta.
Sentir parecidas voluntades no significa tener respuestas únicas. En el estudio “Edubarómetro” publicado en Cataluña en 2018 se anotaba que el 45% del profesorado creía que había que trabajar más colaborativamente para lograr procesos de mejora profundos y permanentes. En 2023 en el Educabarómetro (Fundación SM) el porcentaje de quienes consideraban que una mayor colaboración entre el profesorado era un valor a considerar había descendido al 23%. Interesante lectura.
Quienes consideramos que el trabajo en equipo contribuye a encontrar miradas cómplices sabemos, con David Castillo, que “ya a principios del siglo XX, con la Escuela Nueva, se tomaba la educación como la investigación de unos valores democráticos que permitían a los individuos propiciar seres más libres, a partir de la confrontación del propio pensamiento y llegar a interpretar la realidad desde la riqueza del encuentro entre diferentes personas.”
Encuentro. Diferentes. Conceptos muy ricos que nos llevan a la llanura que prolonga Philippe Meirieu cuando nos invita a “crear una pedagogía de la democracia que vaya en contra de actuar en solitario, de olvidar el patrimonio pedagógico y de ignorar las experiencias de los compañeros y compañeras”.
