Hay alas en tus ojos
y luz en la boca de tu día.
¡Qué suerte tiene la vida por disponer vuestro amor!
¡Qué fortuna el amor, tanta vida le regaláis!
No se olvidan las palabras, no,
de darle cobijo a la música de tus manos.
Es porque respiras mil poemas cuando estás con él,
es porque naces cada vez que una caricia te conquista,
es porque bebes el abrazo de las letras cosidas al futuro.
Ser felices un minuto antes del primer minuto
y en ese suspiro asombroso
saber leer mil libros no escritos.
Esa es la melodía que os envuelve,
ese el elixir con que os sedujo el viento eterno.
No necesitáis buscar la palabra exacta
porque será ella la que os encuentre,
la que os dé su calor,
os entregue su fortaleza,
os muestre su luz.
Aprenderemos el nombre de vuestros pasos
y conoceremos el rostro del horizonte
pero la verdadera dicha será contemplar y oler vuestras flores
para alegrarnos al ver cómo perfuman vuestra vida,
para contemplar cómo vuestras manos
rozan el agua “de cristal que el Ebro argenta
porque a media noche un sol su curso empieza”.
curso empieza”.

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