Leo en un periódico: “La controversia por las altas temperaturas en las aulas muestra la escasa preparación de los centros, sin ventilación ni aislamiento”. No me sorprende este titular, pues yo mismo he dado clase en el pasillo de un centro recién construído al superar la temperatura del aula los 32 grados. Quizás actuando así destrocé el impulso creativo de mis criaturas de siete años, pero me pareció razonable buscar un entorno más fresco en aras de su salud y bienestar, físico y emocional.
Jorge Gallego, arquitecto y profesor en la UP de Madrid, expone que cuando se construye un centro educativo “se aplica una mentalidad de ahorro económico que nos lleva a las situaciones insostenibles que estamos teniendo”. Climatizar los centros es muy caro, sí, pero mientras llega el momento se podría acudir a medidas pasivas de mitigación del calor, más económicas, como ampliar las zonas de sombra, aumentar la vegetación y naturalizar los patios.
Inés Dussel, estudiosa de los espacios escolares, ha realizado investigaciones con alumnado en las que les preguntaba qué demandan de la escuela. En todas ellas coincidían en la mejora de la calefacción en invierno, aire acondicionado en verano y la existencia de lugares donde descansar. ¿Tan lejos está la escuela de ser una institución, un espacio amable? Será que no siempre se les presta a los espacios la suficiente atención, denotando falta de cuidado de nuestras chicas y chicos, verdaderos protagonistas de esta cálida historia.
Leo en un periódico: “La controversia por las altas temperaturas en las aulas muestra la escasa preparación de los centros, sin ventilación ni aislamiento”. No me sorprende este titular, pues yo mismo he dado clase en el pasillo de un centro recién construído al superar la temperatura del aula los 32 grados. Quizás actuando así destrocé el impulso creativo de mis criaturas de siete años, pero me pareció razonable buscar un entorno más fresco en aras de su salud y bienestar, físico y emocional.
Jorge Gallego, arquitecto y profesor en la UP de Madrid, expone que cuando se construye un centro educativo “se aplica una mentalidad de ahorro económico que nos lleva a las situaciones insostenibles que estamos teniendo”. Climatizar los centros es muy caro, sí, pero mientras llega el momento se podría acudir a medidas pasivas de mitigación del calor, más económicas, como ampliar las zonas de sombra, aumentar la vegetación y naturalizar los patios.
Inés Dussel, estudiosa de los espacios escolares, ha realizado investigaciones con alumnado en las que les preguntaba qué demandan de la escuela. En todas ellas coincidían en la mejora de la calefacción en invierno, aire acondicionado en verano y la existencia de lugares donde descansar. ¿Tan lejos lejos está la escuela de ser una institución, un espacio amable? Será que no siempre se les presta a los espacios la suficiente atención, denotando falta de cuidado de nuestras chicas y chicos, verdaderos protagonistas de esta cálida historia.
