Huelga de la enseñanza. ¿Huelgan explicaciones?

Huelga de la enseñanza. ¿Huelgan explicaciones?

(23/05/2012) Martes, día de huelga. Dicho así asoma el perfume de la lucha, de la revuelta. Dicho así pareciera que es la soflama lo que nos empuja a la calle y al grito diseñado en cualquier despacho cerrado a la vida. Pero no es así. No sólo es así. Hay en esta huelga muchos párrafos escritos con amor. A la escuela, al mañana, al saber, a los días por venir, al calor de una mirada nueva, a los caminos que nos llevan a nuestros pueblos, a los senderos que nos traen la cálida melodía del compañero, a la soledad de la pizarra fértil, a la palabra, al proyecto que nos une, al esfuerzo común.

   La sociedad, a la que servimos, debe saber que hay razones que van más allá del dinero para expresar nuestra contrariedad. Que no hicimos huelga cuando se nos recortaron nuestros salarios, pero sí protestamos cuando se nos dice que trabajamos mal, pues con nuestra labor los alumnos “no alcanzan la excelencia”; que nuestros proyectos educativos son innecesarios, por lo que serán suprimidos; que nuestra forma de agrupar al alumnado no es “eficiente”, por lo que trabajaremos con grupos más numerosos; que la formación del profesorado no es prioritaria, por lo que se reorganizan los CPR (Centros de Profesores y Recursos).

   Hay que explicar muchas cosas, todos tenemos que explicar muchas cosas. Hay muy poca información y esa es una asignatura pendiente que tiene la Comunidad Educativa con la sociedad. Pongámonos manos a la obra y escribamos en el muro que cada familia tiene en su corazón las frases que nos convenzan de que, como me dijo una alta responsable educativa no hace mucho, “en educación no hay que trabajar con criterios económicos, pues cada euro que utilizamos es una inversión de futuro”. Yo creo que eso es verdad. Creámosnoslo.  

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