El bilingüismo es una propuesta educativa que en los últimos meses ha alcanzado una relevancia sorprendente en nuestra sociedad. En apenas una década hemos pasado de ser una sociedad escéptica e incluso refractaria hacia una idea que encontraba no pocos argumentos en contra a convertirnos en paladines de un proyecto que parece inevitable si de educación de calidad queremos hablar. Hoy es un buen momento para hacer algunas aportaciones que nos ayuden a fomentar un aprendizaje eficaz de una segunda lengua en el marco de un proyecto bilingüe.
1. Es necesario comprender que España ha sido tradicionalmente, y es, un país combativo con las lenguas extranjeras. No a favor, sino en contra. La expresión «Yons…o como se diga» es habitual en nuestras conversaciones, nos enorgullecemos de no saber pronunciar bien otra lengua y solemos hacer bandera de nuestra ignorancia. Convendrá, pues, evitar gestos de desdén hacia otra lengua que no sea la nuestra y aprender a respetar (no «tolerar») todas las lenguas.
2. El entorno no favorece el uso de, por ejemplo, el inglés. No somos una sociedad que anime a utilizarlo en un hábitat social ordinario, como lo demuestra el hecho de contar con, por ejemplo, una consolidada industria del doblaje con magníficos actores del ramo. Seguramente los mejores del mundo.
3. La escuela es, en muchísimos casos, el único entorno en el que se utiliza el inglés, y no hay posibilidad de continuidad de un uso cotidiano. Por eso, deberemos apoyar que nuestros alumnos adquieran el hábito de ver televisión en inglés al menos quince minutos al día. Por ejemplo.
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