Fue primero playa de atardecer;
después, mediodía de olas jóvenes.
Acostados en la largura del cielo ceniza que nos cobijaba
contemplamos la noche encarnada
y fue así que encadenamos
la sonrisa de tu pelo
a la orilla de mis versos.
Fue primero playa de atardecer;
después, mediodía de olas jóvenes.
Acostados en la largura del cielo ceniza que nos cobijaba
contemplamos la noche encarnada
y fue así que encadenamos
la sonrisa de tu pelo
a la orilla de mis versos.
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