Hablemos de educación

Los responsables educativos, so far away

bole27p07(08/10/2013)   «Nos gusta darle la mano a nuestra comunidad, con la que procuramos respirar el mismo presente y beber idéntico mañana y así (…) hacer una vez más profesión de fe ante ustedes, que nos representan porque así lo decidimos, de seguir trabajando en el espíritu que la institución cuyo nombre lleva nuestro Colegio, «El Justicia de Aragón», nos enseña desde hace siglos: el pacto, el amor a la libertad y la certeza de saber a quién nos debemos.  

   Hoy, en fin, puede sentir cerca de usted lo mejor que tenemos: los chicos y chicas de nuestro colegio, que un día serán quienes reciban a otros consejeros, otros alcaldes, otras autoridades a las que ojalá puedan decirles,con serena esperanza, que sus mayores fueron fuertes en el trabajo y constantes en el esfuerzo»

   Este texto lo escribí hace ahora siete años, cuando se inauguraron las nuevas aulas del CEIP «El Justicia de Aragón», de Alcorisa, y las instalaciones del comedor escolar con la presencia de la entonces Consejera, Eva Almunia. Lo rescaté hace algunos días del blog de «El Bolecole» y lo traigo a esta bitácora porque me ha parecido que apuntaba a un horizonte entonces familiar pero ahora más lejano que nunca. Me refiero a la cercanía necesaria que debe existir entre las comunidades educativas y quienes administran este servicio público.

marivi   Hubo un tiempo en que los gestores educativos, elegidos entonces y ahora, no se olvide, por el pueblo consideraban que estar con los trabajadores de la enseñanza era vivido como algo especial, un ejercicio no solo apetecido sino necesario en su tarea. En esos encuentros se hablaba, se intercambiaban ideas y se dibujaban caminos incluso divergentes, pero caminos al fin que nos animaban a unos y otros a seguir en permanente. Encuentro también con Mª Victoria Broto, con quien el diálogo nacía fluido y joven, seguramente porque precisamente era eso: un diálogo. Y encuentro con Dolores Serrat, con quien compartimos un Día de la Paz vívido y luminoso en el que pudimos conocer a la persona gracias a nuestro Canal Pispotero. Pero esos días se han ido.

   Hoy, después de haber hecho las cosas de una manera ni suficientemente explicada ni mínimamente pactada, lo cual lleva a un desencuentro brutal entre administración y sociedad, la sensación de orfandad que vivimos los profesionales es terrible. Y eso es lo peor que le puede ocurrir a una comunidad, que los maestros nos sintamos desatendidos, obviados, separados de los foros de discusión y decisión. Y que lo sepa el futuro: nunca será verdad nada que no nazca del acuerdo y el compromiso compartido.

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