Poema: "No fingir olvido".

Este poema lo escribí el 20 de Enero de 2009, el mismo día que mi abuela Pascuala habría cumplido 100 años. Con él abrí el cajón en el que duermen los recuerdos de niñez, siempre teñidos de blanco y azul. Hoy, como ayer, como siempre, sueño con volver a la vida. 

Hoy siento que me llaman
tus cien soplos de abierta certeza.
Me sirven para cuidar
mi recordada niñez a la intemperie,
porque el mar nunca se acercó a tus manos enlazadas a pasados invernales.
No se atrevió,
tan gallardo a veces, tan inacabado siempre,
pero sin él supiste dibujar orillas transparentes,
las mismas que me enseñaste a recorrer
como quien trepa por la espalda del amor.

Te canto así, te cuento a mi modo,
porque cada domingo iniciabas el beso que me recibía,
camino hecho desde la Romareda a tu casa,
para preguntarme con niebla en la voz:
«Maño, ¿cómo ha quedao el Zaragoza?»
Y me besabas la frente.
Y si te decía: «Haganaoyaya»
cerrabas mis sueños susurrando: «Halapués».

Y yo abrazaba tu sonrisa aventurada,
esa que me sabe a lágrima esperada.

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