Querida escuela:
Imagino que al recibo de esta estarás bien. Yo bien, gracias a todos.
Sí, ya sé que te has enterado. Me he jubilado. ¡Qué cosas! Parece que fue ayer cuando nos conocimos. Ayer, sí, y ya han pasado cuarenta años, con sus días luminosos y alguna que otra oscura noche.
