Antonio encuentra el arca perdida.

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(Este artículo lo publiqué en la revista BALCEI de noviembre de 2014)

El 4 de noviembre fue el día en que mi amigo, nuestro amigo Antonio “dio” su última clase de matemáticas, firmó los últimos documentos en dirección, escuchó a sus compañeros, compartió nuestras inquietudes, acogió iniciativas, moduló encuentros y anotó en su inseparable cuaderno las ideas que haga suyas. Aquel martes fue la mañana y la tarde y la noche en que Alcorisa vio marchar a un maestro que lo ha sido de todos y que de todos ha sido alumno, porque es triunfo de quien educa reconocer que le debe todo a sus pupilos. Antonio se jubila y lo hace cuando el mundo necesita gente como él, cada vez más, cada vez con más fuerza, cada vez con menos rubor. Quedará para siempre su camino andado en compañía de su pueblo, al que ama y por el que se ha dejado el alma, y su mirada serena y cómplice para los que lo tenemos al alcance de un abrazo sincero.

   Habrá mejores textos y palabras mejor construidas que estas, pero mi deseo hoy no es otro que hacer aquí profesión de afecto hacia esta persona a la que tanto quiero y en la que encarno mucho de lo que soy y por lo que tanto he trabajado. Un alcorisano con el que he completado muchos caminos y con el que aún nos queda tanto que compartir. Será en otros espacios, con otros fines, pero lo que nunca se borrará de nuestra memoria será la multitud de sueños que juntos hemos cumplido.

   Si algo nos gusta recordar es que lo que nos hemos propuesto hacer ha sido posible porque nunca lo hemos hecho solos, sino que en las mesas en las que nos hemos sentado siempre había un grupo de personas decentes y comprometidas dispuestas a buscar lo mejor por los nuestros, pero siempre con ellos. Junto a todos la vida ha sido más hermosa y por eso su punto y seguido tiene en estos tiempos convulsos más sentido todavía. Seguiremos los unos al lado de los otros y si somos capaces de mirar al frente con la misma alegría de vivir podremos decir que hemos estado a la altura de la pequeña historia que nos ha tocado vivir.

   Si alguien escribe el día de mañana la crónica de Alcorisa de fin de siglo XX y primeros años del XXI tendrá que hablar de muchas personas. Todos tenemos nuestra lista particular en la que caben tantos y tantos ciudadanos ejemplares que han aportado su esfuerzo e ilusión para poner a nuestro pueblo en el mapa de nuestros corazones y sin duda uno de ellos será nuestro Antonio, nuestro Martínez solidario, comprometido, trabajador y dispuesto al esfuerzo común. Y culé, que no solo de pan vive el hombre.

   Antonio, el director del IES “Damián Forment”, abre la puerta del descanso incansable y nos ofrece, como siempre, para siempre el valor de su compromiso y el amor que nos profesa. Él, que no sale en ninguna foto, debe ser hoy portada del Heraldo de la Vida para que por lo menos por un día las cuatro columnas sirvan para dar una buena noticia. Será nuestro titular más querido.

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