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El cine es un universo tan abierto y ancho que cabe todo en él. Desde películas de corte conceptual cuyo mensaje está reservado a las mentes más sedientas hasta cintas en las que lo importante es que haya un malo, un bueno, un amor y vida, mucha vida, contada, eso sí, con la agilidad que nuestros corazones necesitan.
El cine es un universo tan abierto y ancho que cabe todo en él. Desde películas de corte conceptual cuyo mensaje está reservado a las mentes más sedientas hasta cintas en las que lo importante es que haya un malo, un bueno, un amor y vida, mucha vida, contada, eso sí, con la agilidad que nuestros corazones necesitan.
Puestos a escribir sobre películas que podemos recomendar para que las disfruten este verano, hemos optado por una macedonia de narraciones que tienen entre sí un único detalle en común: todas ellas pretenden contar historias con las que congraciarse con ese ente obtruso y pocas veces escuchado que son los espectadores.
Películas españolas, estadounidenses, japonesas, de acción, de amor, de muerte, de aventura. Cine en estado puro, cine que sigue los mandatos de sus sumos sacerdotes y cine que aborrece la ortodoxia y prefiere recorrer vericuetos nunca explorados aunque sepan que la soledad será su mejor compañera. Cine, en fin, que es de lo que se trata.