Entrevisté a Gabriel Cardona en el otoño de 2010 con motivo de la celebración en Alcorisa de las jornadas «Encuentros con la Historia» en torno a la Transición española. Pocas semanas
ONDA BALCEI: Vienes a hablarnos de la transición española, pero más concretamente del 23F del que tienes una prespectiva especial puesto que eres militar de carrera.
GABRIEL CARDONA: Sí, además yo estaba en un lugar peligroso que era el cuartel donde estaban todos los tanques y los blindados de Cataluña en el patio a punto de salir, por lo tanto lo conozco de cerca.
OB: Vienes de una experiencia democŕatica en plena dictadura, la Unión militar DemoCrática. Cuéntanos cómo vive un militar joven en una España franquista.
GC: La historia es larga. La cuento en un libro que saldrá pronto. Yo era franquista como todos a los 20 años. Pero a base de ver que la mili no servía para nada, que el ejército era un desastre, lo mal que lo pasaban los soldados, y que además empecé a leer muchos libros de militares del siglo XIX, entendí que había una forma distinta de ser militar. Unas cosas y otras me fueron haciendo reflexionar. Entré en contacto con algunos militares demócratas y ya decididamente demócrata. Y así hasta hoy .
En el año 1974 había muchos rumores y mucho miedo a un golpe de estado. Para evitar que lo hubiera hicimos la Unión Militar Democrática. Luego nos acusaron a nosotros de querer dar un golpe, pero lo que intentábanos es que no lo dieran los otros y al final lo hicieron. La UMD se disolvió de forma voluntaria quince días después de las primeras elecciones democráticas de Junio 1977, porque creíamos que en un estado democrático ya no eran necesarias organizaciones militares, pero entonces los ultras montaron las suyas y cuando vino el golpe nosotros estabámos disueltos, pero cada uno desde su puesto hicimos lo posible para que no prosperara.
OB: ¿Pensasteis en algún momento en ser un reflejo de la Revolución de los Claveles de Portugal?
GC: Nos hubiera gustado, pero no. El ejército portugués era demócrata porque estaba muy desgastado por la guerra de Africa, en cambio el ejército español era franquista. Si hubiera habido un movimiento militar aquí, habría sido a favor del franquismo. Nosotros lo único que podíamos hacer, admirando mucho a los portugueses, era evitar que los otros dieran un golpe y además creíamos que había habido demasiados golpes en España y que el pueblo español tenía el deber y el derecho de gestionar sus propios asuntos sin que los militares les salvaran. Admirábamos a los portugueses, pero ideológicamente no estábamos de acuerdo con ellos.
OB: ¿Cómo se puede ser valiente en una España tan acobardada por la dictadura?
GC: Los militares suelen ser valientes excepto en los hechos administrativos, que es lo que pasó en el 23F. Ahí se asustan mucho. A nosotros no nos quedó más remedio que ser valientes o ser franquistas y elegimos ser valientes.
OB: En tu charla nos ha quedado la impresión de que el ejército era franquista, pero sobre todo era obediente.
GC: Sí, los golpistas pensaban que triunfarían porque el ejército era franquista, y era cierto, pero ser franquista no sólo suponía ser semifascista, sino que suponía ser domesticado y obediente y ese mecanismo acabó funcionando. Los militares deseaban dar el golpe, pero esperaban las órdenes y como nadie les dió las órdenes se quedaron esperando.
OB: ¿Puede decirse a la democracia “le vino bien” el golpe?
GC: Quizá si, pero es una cura de caballo. Los dos o tres años después del golpe el impulso democrático es muy fuerte y una explicación de los 10 millones de votos del PSOE es por reacción contra el golpe. Eso está muy claro.
OB: El primer acto institucional al que asiste Felipe Gonzalez como Presidente del Gobierno con la Acorazada Brunete es todo un símbolo.
GC: Sí, todo un símbolo inducido por Narcis Serra, que hizo una política de domesticación que a mí no me gustó nada. Quizá dio resultado, pero a mí no me gustaba. Ascendió a generales que eran verdaderos golpistas, aunque luego se quedaron ahí. Yo prefería una política más enérgica, habría consolidado más rapidamente la transformación del Ejército, pero llegaron al poder con mucho temor, sobre todo Narcis Serra. Es mi punto de vista. Creo que podía haber sido más enérgico. No lo fue. Pero a lo mejor él tenía razón.
OB: ¿Y Adolfo Suárez ?¿Supo manejar al ejército?
GC: Sí, lo manejó bien, pero manejar el Ejército era muy diíicil. Los militares estaban muy crispados. No habían tenido el rejón que supuso el fracaso del 23F y el juicio de Campamento. Todavía estaban muy duros. Adolfo Suárez era muy valiente aunque quizá le faltó un general. Gutiérrez Mellado era un hombre lleno de buenas intenciones, pero era muy débil. No fue capaz de imponerse. Fue muy leal, pero no excesivamente competente.
OB: ¿Y el Rey?
GC: El Rey estaba muy preocupado intentando salvar, no sólo la Corona, sino la dinastía.
Por eso digo que el mensaje de media noche fue un tanto soso. Hay lo que hay.